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Ricardo Guerrero

20 diciembre 2018

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Viviendo como estudiante de intercambio al otro lado del mundo

Viviendo como estudiante de intercambio al otro lado del mundo

Un día estaba en mi país realizando las tareas en mi casa, haciendo los mismo de todos los días, salir con mis amigos y estudiar, pero de repente, de un día para otro aterricé en España, rodeada de estudiantes japoneses, portugueses, italianos, franceses; suecos, chilenos y daneses.

 

Mi rutina cambió en un abrir y cerrar de ojos, pasé de tener una vida con muchas comodidades a una vida donde todo era nuevo, una casa nueva, personas que nunca había visto y nuevas cosas que hacer cada día.

 

Todo empezó desde que estaba en Nicaragua, solo pensaba en esa experiencia, estaba emocionada de ir a otro país, conocer personas, nuevas culturas y costumbres, solo pensaba en que sería una de las mejores experiencias de mi vida.

 

La emoción era tan grande que nunca me puse a pensar que estando tan lejos extrañaría a mis padres, amigos, mi país y mi universidad. Al despedirme de mis mejores amigos no lloré, tampoco lo hice cuando me despedí de mi familia en el aeropuerto, pero al llegar a España si lloré de la emoción.

 

Cinco meses después de haber dejado mi país, mi familia y a mis amigos aún sigo emocionada como el primer día. En este tiempo he aprendido a ser agradecida con todo lo que Dios me ha dado en mi país, el tener una familia, amigos lindos, solidarios y motivadores, hasta las cosas más chiquitas como ver los atardeceres con los volcanes en el horizonte desde el tercer piso de la universidad, el olor de mi casa, los pajaritos en la ventana de mi cuarto y el Gallopinto.

 

Llegué a España completamente feliz, pero al mismo tiempo aterrorizada de lo que me esperaba. Sentía miedo porque no sabía que iba a pasar después de llegar al aeropuerto, pero era un sentimiento placentero, de aventura. Llegué a mi apartamento y me sentí un poco perdida e incluso sola, cuando mi compañera de cuarto salió a saludarme y darme la bienvenida. Ella es chilena y había llegado un día antes.

 

Inmediatamente nos sentimos identificadas, las dos nuevas en la ciudad, no conocíamos a nadie y no teníamos la menor idea nada. Eventualmente, fui conociendo a más estudiantes internacionales, en el edificio donde vivo, en actividades creadas por organizaciones de estudiantes de la universidad, en fiestas, y la verdad es que en cualquier lugar de la ciudad.

 

Es muy difícil lograr conectar con personas y llegar a ser amigos cercanos, especialmente en un nuevo lugar con personas de distintas costumbres y perspectivas, al menos eso era lo que yo pensaba. Sin embargo, las personas son muy abiertas y hablando y compartiendo con ellas se pueden encontrar amigos que duran toda la vida.

 

En esta nueva experiencia aprendí que siempre le tenemos que dar la oportunidad a las personas de convertirse en nuestros amigos, nunca vamos a saber si alguien realmente puede conectar con nosotros hasta que compartimos una parte de nuestra vida con ellos.

 

Integrarme y adaptarme a la Universidad de Málaga ha sido lo más difícil que me ha tocado, el sistema que utilizan para calificar y las plataformas normal y online que utilizan son extremadamente complejas y me ha costado aprenderlas. Los profesores y las autoridades escolares son muy comprensivos y la mayoría se toman el tiempo de explicar la metodología de la universidad a los estudiantes nuevos y especialmente a los de intercambio.

 

La verdad es que Marketing y Publicidad en otro país es un reto, un reto porque en las clases se espera que conozcamos la ciudad y país en el que vivimos, sin embargo, yo no conozco mucho de España.

 

El reto más grande que tengo en este momento es poder aplicar mis conocimientos a temas y casos en España y Europa, esto me hace salir de mi zona de confort y explorar nuevas opciones y técnicas de trabajo. Todos estos retos en la universidad me han ayudado ver desde otra perspectiva mi carrera y la manera de emplearla.

 

Definitivamente no me había percatado de lo desafiante que han sido estos últimos meses como estudiante internacional, en un país totalmente nuevo, con personas de diferentes nacionalidades y diferentes idiomas. ¿Saben lo difícil que es comunicarse con personas que hablan tu mismo idioma pero que no son de tu mismo país? ¡EXTREMADAMENTE! Yo era una persona que hablaba como Nicaragüense, con expresiones y palabras como: “¡Qué tuani!”, “Mae”, “Dale pues”, “Chavalo”, “Bacanal” y mil millones de expresiones más. Y lo más importante, hablo de “vos” y no de “tú”. ¿Ustedes creen que me entendían? Para nada, les tenía que explicar como 10 minutos que quería decir. Entonces empecé a hablar más neutral, y la verdad es que así aprendí a comunicarme mejor con diferentes personas.

 

Toda esta experiencia ha sido realmente de un crecimiento personal increíble. Yo sabía que este intercambio me iba a cambiar para bien pero la verdad es que no tenía ni la menor idea de lo que me esperaba. Soy una persona que ahora conoce bien lo que es la independencia, estar lejos de mi casa, mi familia y mis amigos. Y por eso ahora los aprecio más que nunca y estoy eternamente agradecida por lo que tengo. Después de esto, sé la importancia de ser abierta y amable con todas las personas y me ha despertado ese interés de querer ayudar a los demás, porque ahora yo conozco lo que es necesitar la ayuda de otras personas.

 

Compartir con personas tan diferentes hizo que me diera cuenta de que el mundo no es solo la cultura en la que yo vivo y las que están cerca de mí, sino que el mundo esta lleno de diferentes culturas y costumbres que son realmente increíbles y que vale la pena aprender de ellas.

 

Y, por último, este intercambio despertó mi ambición el querer seguir conociendo y aprendiendo diferentes cosas. El mundo esta lleno de nuevas oportunidades y todos los días podemos hacer algo nuevo, que aportan nuevas experiencias y cosas positivas a nuestra vida.

 

Es cierto que salir de nuestra rutina cotidiana puede ser difícil y aterrador, pero la verdad es que nos perdemos de mucho al no salir de ella. Esta fue una experiencia de la que no me arrepiento y nunca me voy a arrepentir. Todos los momentos felices compensan los pocos momentos tristes que he pasado. Todo el aprendizaje que he tenido en los últimos meses es algo que no hubiera podido adquirir si siguiera en mi rutina de todos los días. Es un recuerdo que voy a tener toda mi vida y siempre voy a estar agradecida por haber tenido esta oportunidad.

 

Y pues, ahora lo que me queda es seguir aprovechando y disfrutando del intercambio, explotarlo al máximo posible y seguir aprendiendo, así como seguir conociendo nuevas personas y nuevos lugares para poder enriquecer mi mente y mi persona. Deseo continuar explorando esta parte del mundo que es una experiencia que se da una vez en la vida.

 

Después de todo esto me toca regresar a mi país y a todas las personas que están ahí, probablemente con lágrimas en los ojos que no voy a saber determinar si son de tristeza o de felicidad. De tristeza porque se acabará una parte de mi vida tan gratificante y significativa, o de felicidad porque al fin, después de tanto tiempo,  voy a lograr ver a las personas que tanto extraño y estar de nuevo en mi país, mi lugar feliz, comiendo la comida más deliciosa del mundo y compartiendo todo lo que me ha tocado vivir.

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