Abuelas, un refugio de amor y ternura

En ocasión de celebrarse el Día de la Madre Nicaragüense, tres colaboradoras de UAM, nos comparten cómo han vivido la hermosa experiencia de ser abuelas.

 

Las abuelas juegan un papel fundamental en la vida de sus nietos. Son una cómplice maternal, una cuna de apapachos, amor y ternura. Son las consejeras por excelencia y apoyo esencial de una mamá. Así lo han experimentado desde su rol de abuelas: Silvia Sandoval, Ileana Castellón y Patricia Cáliz, tres colaboradoras de la Universidad Americana, UAM.

 

“Fue una mezcla entre felicidad y preocupación”

 

Silvia Sandoval tiene 61 años y cinco laborando como Directora Financiera en UAM. Cuando se enteró que iba a ser abuela por primera vez tenía 44 años y su hijo mayor 21, y estaba cursando el último año de la carrera de Ingeniería Civil. “Fue una mezcla entre felicidad y preocupación”, comenta. Ella tenía planes de que él continuara su preparación profesional fuera del país. Con esa noticia los planes cambiaban.

 

Sandoval crió a sus dos hijos como madre soltera. Reflexiona que quizás esta fue una de las razones por las cual se inquietó más, pero decidió apoyarlo en todo cuanto estuvo a su alcance. “Mi hijo empezó a trabajar de día y a estudiar de noche. Él trabajaba para su hijo y nosotros le apoyábamos con sus estudios y necesidades”, recuerda.

 

Ahora su nieto mayor tiene 17 años y tiene otro de 12. Su papel de abuela también ha significado ser una segunda mamá para sus nietos pues en algunos momentos, los padres no han podido estar y ella ha asumido el rol de protectora, consejera y se ha esforzado por disfrutarlos, lo que con sus hijos no fue posible por falta de tiempo.

 

“Ser abuela me cambió totalmente. La forma de pensar, de ver las cosas y hasta la forma de vestir. Quería ser un buen ejemplo para mis nietos y transmitirles los buenos valores culturales como herencia de la familia. Ahora quiero que Dios me preste vida para conocer a mis bisnietos”, reconoce.

 

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“El rol de ser abuela es la continuidad de la maternidad”

 

La máster Ileana Castellón es la actual decana de la Facultad de Marketing, Diseño y Ciencias de la Comunicación, y tiene más de nueve años de formar parte de la familia UAM. Cuenta que títulos que más la llenan y la hacen sentir realizada es ser mamá de tres hijos (dos mujeres y un varón), y abuela de siete nietos.

 

Su nieto mayor tiene 21 años y la menor 1. Ahora que su familia se ha extendido a 13 miembros, su mayor felicidad es verlos a todos reunidos en torno a una mesa compartiendo los alimentos, contando chistes y experiencias, rodeados del amor familiar. “La multiplicación de mi familia es un regalo de Dios”, señala.

 

La mayoría de ellos vive fuera del país, pero la conexión que estableció con sus nietos y nietas desde pequeñitos permanece intacta. “Desde mi primer nieto yo implementé los sábados de abuelita. Llegaban todos en pañales, desayunábamos juntos, jugábamos y los devolvía a sus padres el domingo por la tarde. Esa conexión es lo que todavía nos mantiene unidos a pesar de la distancia”, comparte.

 

Castellón cuenta que con esta costumbre también pretendía darle espacio a sus hijos para que no descuidaran la relación con sus parejas. “Sentía que, como abuela, era parte de mi misión contribuir a que ellos fortalecieran su convivencia y consolidaran su amor”, señala.

 

Asegura que “el rol de ser abuela es la continuidad de la maternidad”. Es un rol único pero que no se compara con el de una madre. “Debe haber un límite, las abuelas no deben involucrarse en la educación que dan los padres a sus hijos. Las abuelas somos las cómplices, las que creamos camaradería con los nietos, eso es lo que más nos une a ellos”, dice. “Me encantaría conocer pronto a mis bisnietos, pero que no me escuchen mis hijos, que me matan”, dice entre carcajadas.

 

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“Siempre soñé tener al menos unos cuatro nietos”

 

Patricia Cáliz debutó como abuela hace dos años y cuando supo que su nuera estaba embarazada se emocionó mucho. Pensaba que ya estaba en la edad idónea para recibir a su primer nieto. Tenía 56 años.

 

Esta abuela es egresada de la carrera de Ingeniería Mecánica y desde hace ocho años labora como supervisora de Servicios Tercerizados en esta alma mater. Tiene dos hijos, una mujer y un varón. Fue este último quien le dio a su primera nieta. “Siempre pensé en tener unos cuatro nietos, dos por cada uno de mis hijos”, confiesa, aún con la esperanza que los otros tres van a llegar.

 

Patricia siempre admiraba cómo otras mujeres menores que ella tenían nietos y ella no. No quería llegar a “ancianita” para conocer a sus nietos. Hasta al fin un día recibió la gran noticia que una mujercita venía a ser parte de su descendencia. Ver y compartir con su nieta le cambia el día, dice Patricia. Las emociones fluyen y se siente muy dichosa.

 

“Recuerdo bien el nacimiento de mi nieta, yo estuve ahí esa noche, muy a la expectativa. Fui yo quien la recibió y la cargué en mis brazos antes incluso que su mamá. Ahora disfruto mucho que venga a mí, que me abrace y me bese”, comparte.

 

En su responsabilidad como abuela, admite que está el de enseñarle las buenas costumbres de la familia, ayudarle a sus padres para que crezca en el camino correcto y ser un apoyo incondicional en su vida. “Convertirme en su amiga mayor”.

 

Los tiempos han cambiado

 

Patricia Cáliz al igual que el resto de abuelas coincide en que, a los nietos, inevitablemente, se le consiente más que a los hijos porque la responsabilidad de la crianza es indirecta. Ellas quieren vivir con sus nietos lo que la juventud no les permitió vivir con sus hijos. Las tres abuelas aceptan que el nacimiento de ellos les dotó de mayor madurez y mucha sabiduría que les permite mantener la armonía entre la familia y ser un apoyo en las dificultades.

 

De acuerdo con estas multiplicadoras de sus familias, con el paso de los años, el papel de las abuelas es muy distinto al de sus antecesoras. Las abuelas de hoy son a menudo más saludables, activas y tienen una relación mucho más duradera con sus nietos que generaciones anteriores.

 

La abuela moderna es una mujer que utiliza las nuevas tecnologías, incluyendo las redes sociales, especialmente Facebook, y muchas tienen smartphone que les permite estar en contacto permanente con sus nietos.

 

¡A todas esas abuelas amorosas y sabias, feliz día de las madres!

 

 

 

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