“Mis mellizos son la batería que me da energía”

*** En ocasión de celebrarse el Día del Padre en Nicaragua, Bernardo Reyes, colaborador de UAM, comparte cómo es ser papá de mellizos.

 

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Hace siete años la vida de Bernardo Reyes cambió doblemente, cuando recibió la noticia de que sería papá no de uno, sino de dos hijos: Rafael Leonardo y Alejandro Francisco. Las emociones y la alegría de la familia se duplicaron con la llegada de los dos varoncitos.

 

Rafael y Alejandro son niños sanos y felices que se han convertido en la “batería” que llena de energía los días de este padre, quien se desempeña como auxiliar de bodega de la Universidad Americana, UAM. En ocasión de celebrarse el Día del Padre en Nicaragua, él comparte cómo ha sido la experiencia de ser padre de mellizos.

 

Herencia familiar

“Recibí la noticia con gran emoción, son mis primeros hijos y únicos. Mi plan era solo tener un hijo, pero Dios me mandó dos, de una sola vez y fue una alegría inmensa”, comparte.

El abuelo materno de Bernardo era gemelo, pero en su cabeza jamás concibió la posibilidad de convertirse en padre por partida doble. En honor a él, cada uno de los niños llevan uno de los nombres de su abuelito.

 

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Embarazo de alto riesgo

 

Reyes, de 37 años, no tenía idea de que el reto de ser padre de mellizos empezaría desde que los bebés estaban en el vientre de su madre, pues el embarazo presentó complicaciones desde las primeras semanas. A los cinco meses de gestación, una de las bolsas de los bebés expulsó líquido amniótico y empezó con amenazas de parto.

 

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La mamá de los bebés, Josept Alejandra Pérez, tuvo una cirugía de emergencia para reforzarle el útero y evitar que nacieran a los cinco meses. Después de la cirugía, ella debió permanecer en el hospital por tres meses, para monitorearla y lograr que los bebés permanecieran el mayor tiempo posible en el vientre de su madre.

 

Finalmente, el 16 de abril del año 2013, a los siete meses de gestación, los bebés nacieron. Bernardo tuvo la oportunidad de estar presente en el parto. “Ver llegar   al mundo a mis bebés me marcó para toda la vida. Son tantas emociones y los nervios porque todo salga bien, te hace arrodillarte y pedirle a Dios de corazón”, relata el emocionado padre.

 

Noches en vela

 

La vida de cada padre cambia con la llegada de los hijos, y la de Bernardo, ingeniero en electrónica, cambió doblemente por el desvelo, agudizado por el reflujo que sufrían los mellizos. “Casi no dormían, lloraban toda la noche. Cuando miraba el reloj ya era hora de alistarme para ir al trabajo”, recuerda como una parte de los muchos retos de los primeros dos años de vida de sus mellizos. “Fue muy difícil, pero estoy feliz de tener a mis dos hijos”, señala.

 

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La paternidad, un cambio de vida

 

Bernardo Reyes_UAMEl cambio de vida que experimentó fue completo, tanto en el ámbito personal como laboral. Bernardo considera que todas las dificultades por las que pasó, lo ayudaron a crecer como padre y como persona. Ahora es más responsable, más consciente y más maduro.

“Dios nos ayuda a superar las dificultades. El mismo reto de ser padre nos da la fortaleza, el amor a los hijos nos empuja a seguir de frente sin importar que está adelante. ¡Sin reto no hay victoria!”, afirma.

Dedicarles tiempo a ambos

 

Rafael Leonardo y Alejandro Francisco, de 7 años, cursan segundo grado de primaria. Son muy inteligentes, dice lleno de orgullo y felicidad al verlos crecer.

 

Uno de los mayores desafíos que enfrenta como padre a medida que crecen sus hijos es darles atención por igual, pues ambos lo exigen. “Los hijos son una bendición de Dios que viene con un paquete muy grande y hay que dedicar el cien por ciento al desarrollo de ellos”, reflexiona Bernardo.

 

Bernardo Reyes_ UAM_ Mellizos “Creo que es el amor a los hijos te hace mover montañas. Desde que nacieron son mi motivación, me llenan de vida, son una batería que me da energía”, finaliza.

 

 

Felicidades a todos aquellos hombres, en especial a los que forman parte de la familia UAM, que han asumido con amor la responsabilidad de ser padres y forman a sus hijos en sólidos valores para formar grandes hombres y mujeres de bien.

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