“Yo me declaro libre de cáncer”

***Alejandra Manzanares es un ejemplo de fe y fortaleza, y una sobreviviente del cáncer de mama.  

Su mirada inquieta y su sonrisa amigable no delatan a primera vista el dolor por el que ha atravesado Alejandra Manzanares Laínez, una mujer que a sus 44 años sabe lo que significa batallar contra el cáncer y tener todas las ganas de seguir viviendo por sus dos hijos, por sus padres y por ella misma.

 

Alejandra llegó a la Universidad Americana, UAM, hace un poco más de dos años, como parte de la empresa que presta servicios de limpieza a la universidad. Este ha sido el único trabajo formal que ha tenido.

 

Aunque vive con sus padres, sus dos hijos de 10 y 15 años, y tiene dos hermanos, muchas veces se vio sola, físicamente, asistiendo a un centro hospitalario y enfrentando cara a cara el cáncer; pero asegura que Dios siempre la sostuvo entre sus brazos y es por eso que ahora puede contar su historia.

 

Su cabello volvió a florecer. Pero no como lo usaba antes de largo, apenas han pasado diez meses desde que retomó sus actividades cotidianas y su trabajo sin dolores, sin quimioterapias, pero también sin su mama izquierda. Esta condición que en lugar de bajar su autoestima la ha hecho sentirse bendecida, porque ahora es otra, dice, y se gusta más.

 

¿Cuándo notó un bulto en su pecho?

A finales de agosto de 2017. Empecé a sentir una picazón terrible y me descubrí una masa grande en el pecho.

¿Acudió al médico?

Fui al seguro. Le expliqué a la doctora, pero no me hizo caso. Como yo le pedí que me diera cita con ginecología, ella me dijo que primero debía hacerme el PAP (Prueba de Papanicolaou) y dependiendo del resultado, así me iban a dar transferencia. No me examinó. Hasta que logré pasar con otro doctor, ese no me hizo esperar y me transfirió.

¿Cuántos meses después empezaron a tratarla?

Me mandaron mamografía, radiografía, ultrasonido. Pero yo me hice todos esos exámenes por aparte, en la Asociación de Mujeres contra el Cáncer (Asmucan), en enero de 2018. Aunque después tuve que realizármelos nuevamente en el seguro.

¿Qué síntomas sentía?

Mi pecho empezó a crecer, parecía un coco. Se me hizo como cinco o seis veces más grande de lo normal. No me quedaban los brasieres ni la ropa. No podía agacharme ni bañarme. Todo movimiento tenía que agarrar el pecho con las dos manos. Yo sentía que no podía trabajar.

¿Cuál fue su diagnóstico y cómo recibió la noticia?

Lo mío se llamaba, porque me declaro sana en nombre de Dios, Carcinoma Ductal infiltrante, en el pecho izquierdo. Yo estaba sola en ese momento, y se me salieron unas lágrimas, porque es un golpe que nadie espera. Sentí mucha tristeza porque mis hijos aún son menores, uno tiene 15 años y el otro 10. Pero me dije a mí misma: “¿Qué te pasa Alejandra? No llorés”.

¿Cuándo empezaron las quimioterapias? ¿Y cuándo la operaron?

El 13 de abril del 2018 fue la primera de ocho quimios. Veinticinco días después solo me quedaban algunas hebras de pelo. El 24 de septiembre me realizaron la mastectomía radical. El 2 de noviembre viajé a El Salvador, enviada por el seguro. Estuve en el Centro Internacional de Cáncer de ese país y me hicieron 16 radioterapias.

¿Qué le daba fuerzas ante tantas pruebas?

¡Dios, fue el único! Él me dio unas fuerzas increíbles, me ha sostenido, para que no me caiga.

Después de haber terminado el proceso, ¿cada cuánto tiene chequeo?

Cada tres meses. Los médicos no me han declarado libre de cáncer, pero ¡yo me declaro libre en el nombre de Jesús! porque mis exámenes han salido limpios.

¿Tiene algún sueño por cumplir en esta nueva etapa de vida?

Tener un esposo. Ahora que lo pienso nunca tuve uno. La relación con el padre de mis hijos fue bien problemática, sufrí mucho. Ahora tengo un novio, que a pesar de que lo he corrido de mi lado para que no sufra por mi enfermedad no se ha ido. Me ha apoyado durante todos estos meses.

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